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viernes, 18 de agosto de 2017

MASTITIS

¿Qué es?

La mastitis, proceso inflamatorio que en general desarrolla una infección mamaria, afecta con mayor frecuencia a mujeres en edades comprendidas entre los 18 y 50 años. Actualmente es mucho menos frecuente de lo que solía ser.
La mastitis puede dividirse en dos grupos: las que tienen lugar en mujeres que están lactando y las que se presentan espontáneamente.

Infección en la lactancia materna

Durante la lactancia materna es mucho más probable que aparezca la mastitis durante las primeras seis semanas de lactancia, aunque algunas mujeres la desarrollan durante el destete. Al haber actualmente una mejor higiene, la infección mamaria durante la lactancia es mucho menos frecuente de lo que solía ser. Es importante de todas maneras tener cuidado en todo momento e intentar evitar la infección prestando especial atención a la higiene.
Si tiene problemas con el bebé y la lactancia materna busque el consejo de una matrona o del pediatra.

¿Cuáles son los síntomas de la infección en la lactancia materna?

Los primeros síntomas de la infección mamaria son dolor, hinchazón, enrojecimiento y una mayor sensibilidad. Puede comenzar a sentirse mal, como si tuviera la gripe con temperatura alta y dolores generalizados y dolores de cabeza.
Puede darse cuenta antes de que la infección sea aparente, porque aparecen grietas en el pezón o en la piel de alrededor o también porque parte del pecho ha aumentado de tamaño al no drenar adecuadamente.

Si sospecha que está desarrollando una infección, debería acudir al médico tan pronto como le sea posible. Con toda probabilidad se le recetará un antibiótico que pueda administrarse sin problemas mientras esté en periodo de lactancia.
Es importante que continúe con la lactancia materna, ya que el drenado de la leche infectada puede reducir la posibilidad de formación de un absceso. El bebé no adquirirá los gérmenes a través de la leche ya que se eliminarán rápidamente en su estómago.
Si por alguna razón no puede continuar con la lactancia, debería extraerse la leche usted misma con un sacaleches.
Si tras empezar a tomar el tratamiento con antibióticos la infección no remite rápidamente, es probable que se haya desarrollado un absceso y su médico de cabecera la enviará al hospital para que se lo drenen. Solía ser necesario administrar anestesia general para drenar un absceso mamario pero ahora es posible tratarlo con anestesia local, bien mediante la extracción del pus utilizando una aguja, o bien realizando un pequeño orificio en el pecho y drenando el absceso.

Infección fuera de la lactancia

Las mujeres que no están en periodo de lactancia materna pueden de todas formas desarrollar la infección. El área afectada con mayor frecuencia es la zona cercana al pezón. La mayoría de las mujeres que sufren este tipo de infección tienen alrededor de 30 años y aproximadamente el 90% de ellas son fumadoras. Parece que algún componente del cigarrillo daña los conductos por debajo del pezón y hace que se infecten. En ocasiones, la infección también se produce tras un fuerte golpe en la zona. Este tipo de infección se conoce como mastitis periductal y provoca dolores y enrojecimiento alrededor del pezón, asociándose a veces con un tumor.
Los antibióticos eliminarán la infección, pero si el conducto por debajo del pezón está dañado, es probable que vuelva a surgir la infección. Si la infección se repite varias veces, es probable que tenga que ser operada para extirpar el conducto o conductos enfermos.

Infección de la piel sobre el pecho

Algunas mujeres con grandes senos notan que la piel bajo los mismos se les infecta en repetidas ocasiones. Esto ocurre debido a que esta zona está caliente y sudorosa, siendo este el entorno ideal para el desarrollo de los hongos.
Una vez que la crema con antibióticos haya eliminado la infección, será necesario que se asegure de mantener la zona bajo los senos lo más seca y limpia posible. Para ello, deberá al menos lavar la zona dos veces al día y secarla con una toalla de algodón o incluso utilizar el secador de pelo para secar la piel completamente.
Debería evitar el uso de talco o cremas y procurar llevar algodón próximo a la piel, mediante un sujetador con interior de algodón o poniéndose una camiseta de este tejido por debajo. Si tiene sobrepeso, puede reducir las posibilidades de padecer otros episodios infecciosos perdiendo peso. Si tiene los senos grandes, puede ser una buena idea preguntar al médico si sería beneficioso someterse a una intervención de reducción.

HIPOTIROIDISMO

Qué es

Es un trastorno de la tiroides que afecta a la glándula tiroides y provoca que se produzca una menor cantidad de hormonas tiroideas (tiroxina y triyodotironina) de lo habitual. Las hormonas tiroideas son las encargadas de estimular distintos tejidos del cuerpo para que produzcan proteínas, y de aumentar la cantidad de oxígeno que usan las células.
Debido a ello, el hipotiroidismo puede provocar un descenso del ritmo cardiaco, intestinal, un aumento de peso e incluso depresión. También puede afectar a la fertilidad.
Las mujeres tienen diez veces más posibilidades de contraer hipotiroidismo que los hombres, apareciendo en el cinco por ciento de las embarazadas y en el siete por ciento una vez han dado a luz. Además, si no se trata durante el embarazo, los hijos pueden heredar esta condición y desarrollar problemas físicos y mentales. Durante la menopausia, la mujer también tiene más posibilidades de contraer esta enfermedad.
El hipotiroidismo puede aparecer y no detectarse hasta años después, por lo que es importante acudir al médico en cuanto se detecten algunos de sus síntomas.

Causas

La causa más común es la tiroiditis o enfermedad de Hashimoto, una inflamación de la glándula tiroides. La hinchazón se produce a causa de un ataque del sistema inmunitario, por infecciones virales como un resfriado común, infecciones respiratorias o un embarazo. Esta hinchazón daña a las células de la glándula, lo que provoca alteraciones en la producción de hormonas.
La segunda causa responde a la tiroiditis posparto, que es asintomática. Esta tiroiditis provoca hipertiroidismo seguido de hipotiroidismo, y en el 80 por ciento de los casos se superan al cabo de un año.
La hipotensión también puede ser heredada de manera congénita, o adquirida poco después de haber nacido.
Existen factores de riesgo que aumentan las posibilidades de sufrir hipotiroidismo:
  • Que algún familiar haya tenido problemas endocrinos o bocio.
     
  • Tener más de 50 años.
     
  • Padecer una enfermedad autoinmune que ataque a las células tiroideas y sus enzimas.
     
  • Haberse sometido a una radiación en el cuello o cabeza a la hora de tratar un cáncer o hipertiroidismo.
     
  • Algunos tratamientos como el litio o la amiodarona.
     
  • Dieta baja o en exceso de yodo: el yodo es necesario para sintetizar las hormonas tiroideas. En exceso puede dañar a la glándula.
     
  • Haber extirpado parte o toda la glándula tiroidea a causa de un cáncer o la enfermedad de Graves.
     
  • El síndrome de Sheehan, una afección del embarazo en la que la mujer sangra mucho durante el embarazo a causa de haber dañado la hipófisis, una glándula endocrina.

Síntomas

  • Depresión.
     
  • Reducción del ritmo cardiaco, latido irregular o arritmia. Esto podría provocar una bradicardia que en casos extremos puede acabar con un paro cardiaco.
     
  • Alta presión arterial baja y colesterol.
     
  • Fatiga y somnolencia.
     
  • Dolor muscular y articular.
     
  • Aumento de peso independientemente del tipo de dieta que se lleve a cabo.
     
  • Estreñimiento o heces duras.
     
  • Periodos mensuales anormales y problemas de fertilidad.
     
  • Piel, cabello y uñas débiles.
     
  • Rostro, manos y pies hinchados.
     
  • Disminución de libido.

Prevención

No existe una forma conocida de evitar el hipotiroidismo en su totalidad. La única prevención que se puede llevar a cabo es controlar el nivel de yodo de nuestra dieta, y adecuarlo a la cantidad recomendada.

Tipos

Hipotiroidismo primario

La glándula no funciona correctamente y puede aparecer bocio, que es el aumento anormal de la glándula. Es el hipotiroidismo más habitual.

Hipotiroidismo secundario

La glándula no presenta problemas, pero la hipófisis no produce la hormona estimuladora de tiroides, lo que supone que la glándula no produzca hormonas.

Hipotiroidismo terciario

Afecta al hipotálamo, una región del cerebro encargada de la conducta, que deja de producir una hormona llamada tirotropina. Esta hormona es la que estimula la hipófisis, por lo que al no producirse provoca una reacción en cadena que anula tanto la hipófisis como a la glándula tiroidea.

Diagnóstico

Se realiza un análisis de sangre para medir el nivel de la hormona estimuladora del tiroides, llamada TSH, y de tiroxina. Igualmente, se hacen exámenes para comprobar los niveles de colesterol, del conteo sanguíneo (hemograma), de enzimas hepáticas, de prolactina y de sodio.
En los casos en que se produzca el hipotiroidismo a causa del bocio, se lleva a cabo una ecografía tiroidea.

Tratamientos

El tratamiento depende de la gravedad con la que se detecte el hipotiroides, así como la edad del paciente y la existencia de otras enfermedades. De forma general se usa un tratamiento con levotiroxina, que se administra por vía oral en forma de pastilla. La levotiroxina repone el nivel de hormonas que el paciente debería tener, por lo que la dosis variara entre diferentes personas afectadas.
Posteriormente, el paciente tendrá que someterse a revisiones cada dos o tres meses durante el comienzo del tratamiento para comprobar su nivel de hormonas. Tendrá que seguir tomando levotiroxina durante el resto de su vida, así como acudir a revisiones periódicas.

Otros datos

El hipotiroidismo se conoce alrededor del año 1850, desde que se realizó un estudio completo sobre la tiroides basado en la extirpación de esta glándula en personas con bocio.
En la actualidad, más de 300 millones de personas, de las cuales 1.600 se encuentran en riesgo, sufren algún tipo de patología tiroidea, pero debido a la dificultad de distinguir sus síntomas de otras enfermedades comunes muchas personas desconocen que la tienen.

Pronóstico

La mayoría de los pacientes a los que se les detecta hipotiroidismo consiguen superar la enfermedad y llevar una vida normal.

martes, 8 de agosto de 2017

LEUCEMIA

Qué es

La leucemia es una enfermedad de la sangre por la cual la médula ósea produce glóbulos blancos anormales, denominadas células blásticas leucémicas o células de leucemia. Estas células se dividen reproduciéndose a sí mismas, lo que genera una proliferación neoplásica de células alteradas que no mueren cuando envejecen o se dañan, por lo que se acumulan y van desplazando a las células normales. Esta disminución de células sanas puede ocasionar dificultades en el transporte del oxígeno a los tejidos, en la curación de las infecciones o en el control de las hemorragias. 
Por tratarse de una proliferación de células inmaduras y anormales en la sangre, la leucemia se considera un "cáncer de la sangre".
Incidencia
Según los datos del último dossier presentado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) en 2014, la leucemia es una patología que afecta a 5.190 en España. Esta cifra representa un 2,4 por ciento de la población; es más común en hombres que en mujeres.

Causas

En la mayor parte de los casos de leucemia, no se puede establecer una causa identificable. Sin embargo, está demostrado que no es un padecimiento hereditario o contagioso.
Existen, sin embargo, una serie de factores de riesgo:
  • Historia previa de tratamiento para otras enfermedades cancerosas: Haber recibido quimioterapia o radioterapia puede provocar una alteración o daño celular que derive en lo que se conoce como una leucemia secundaria.
     
  • Padecer un trastorno genético: Enfermedades como el síndrome de Down incrementan la posibilidad de una persona de padecer leucemia.
     
  • Exposisión a agentes tóxicos: El contacto con determinados agentes tóxicos, ya que sean ambientales, profesionales o asociados a hábitos como el tabaquismo, aumentan el riesgo de leucemia.
  • Historia familiar: En casos minoritarios, tener antecedentes familiares de leucemia puede ser un factor de riesgo.

Síntomas

Los síntomas varían en función del tipo de leucemia ante el que nos encontremos. Estos son los más comunes:
  • Leucemia mieloide aguda: Cansancio, pérdida de apetito y de peso, fiebre y sudores nocturnos.
     
  • Leucemia mieloide crónica: Debilidad, sudoración profusa sin razón aparente y, al igual que en el caso anterior, fiebre y pérdida de apetito y de peso.
     
  • Leucemia linfocítica aguda: Sensación de mareo o aturdimiento, debilidad y cansancio, dificultades respiratorias, infecciones recurrentes, formación de moratones fácilmente, fiebre y sangrado frecuente o grave en nariz y encías.
     
  • Leucemia linfocítica aguda: Además de algunas de las manifestaciones ya descritas, como la debilidad, el cansancio, la pérdida de peso, la fiebre o los sudores nocturnos, este tipo de leucemia provoca el agrandamiento de los ganglios linfáticos y dolor o sensación de hinchazón estomacal.
Otros síntomas generales son dolor en los huesos, como resultado de la multiplicación de las células leucémicas en el sistema óseo, o la aparición de anemia, cuyas características son palidez, cansancio y poca tolerancia al ejercicio, fruto de la disminución de glóbulos rojos. A consecuencia de la enfermedad también se produce una bajada en el número de glóbulos blancos (leucocitos), situación que repercute en las defensas del enfermo frente a las infecciones.
La reducción del número de plaquetas que conlleva la leucemia provoca asimismo la aparición de manchas en la piel (petequias) y hemorragias esporádicas. Las más comunes son a través de nariz, boca o recto y las más graves son las que pueden producirse en el cerebro, a raíz de una caída severa del número de plaquetas. 

Prevención

Hasta la fecha no se conoce ninguna forma de prevenir la leucemia. Los expertos aconsejan llevar una vida saludable y sin hábitos tóxicos, recomendaciones válidas también para la prevención de otras enfermedades oncológicas y que ayudarían, además, a afrontar en mejores condiciones el tratamiento que requiere este tipo de cáncer, en el caso de que llegue a desarrollarse. 

Tipos

En función de la velocidad de progresión de la enfermedad, se puede distinguir entre leucemias agudas (tienen un proceso muy rápido; las células anormales aumentan su número de forma considerable en poco tiempo y no hacen las funciones de los glóbulos rojos normales) y leucemias crónicas (su procedimiento es lento; las células alteradas trabajan perfectamente como glóbulos blancos normales.
Otra clasificación existente atiende a la estirpe celular en la que se origina la leucemia. Las leucemias mieloides (o mieloblásticas) dan comienzo en los mielocitos, mientras que las leucemias linfoides (o linfoblásticas) aparecen en las células linfoides y pueden acumularse en los ganglios linfáticos, como explica el Instituto Nacional del Cáncer en Lo que usted necesita saber sobre la leucemia.
Así, teniendo en cuenta ambos criterios, se establecen en total cuatro tipos de leucemia:
  • Leucemia Mieloide Aguda (LMA).
  • Leucemia Mieloide Crónica (LMC).
  • Leucemia Linfocítica Aguda (LLA).
  • Leucemia Linfocítica Crónica (LLC).

Diagnóstico

Existen una serie de pruebas médicas que son comunes a todos los tipos de leucemia, si bien para el diagnóstico de la leucemia linfocítica aguda se llevan a cabo otros estudios específicos. Las pruebas comunes son las siguientes:

Analítica

Consiste en la realización de un análisis de sangre.

Extracción

Para diagnosticar leucemia, el médico puede llevar a cabo una biopsia de la médula ósea o la extracción de líquido cefalorraquídeo, que rodea el cerebro y la médula ósea. Su extracción se utiliza para estudiar la propagación de la enfermedad.

Pruebas de laboratorio

Las principales son el recuento y examen de células sanguíneas, las pruebas de coagulación y química sanguínea y, por último, el examen microscópico rutinario.

Pruebas cromosómicas

Estas pruebas abarcan la citoquímica, la citogenética, la hidratación in situ con fluorescencia y la reacción en cadena de la polimerasa.

Estudios por imagen

Los estudios por imagen más frecuentes determinados por el especialista son: rayos X, tomografía computerizada, resonancia magnética y ecografía.
Para el diagnóstico de la leucemia linfocítica aguda, es necesaria la realización de una biopsia del ganglio linfático, para ayudar a diagnosticar los linfomas, y una gammagrafía con galio y gammagrafía ósea, solo en el caso de que el paciente presente dolor en los huesos.
Cabe destacar que, cuando la leucemia aparece en la infancia, su diagnóstico precoz se complica, ya que sus primeros síntomas son parecidos a los de otras enfermedades típicas de la niñez. Estos síntomas son: cansancio, falta de apetito o fiebre intermitente. Debido a esta situación, los padres suelen culparse por la demora en el diagnóstico, cuando incluso para el médico resulta complicado reconocer esta situación en su primera etapa.

Tratamientos

El tratamiento recomendado en este tipo de padecimiento es la quimioterapia. En ésta se emplean diversos medicamentos especiales destinados a destruir las células leucémicas. Dicho tratamiento tiene tres fases: la de inducción a la remisión, la de consolidación y la de mantenimiento. En la fase de inducción a la remisión, cuya duración es de cuatro a cinco semanas, se intenta destruir la mayor cantidad de células malignas. Cuando ocurre la remisión, es decir el control temporal de la afección, el niño suele lucir normal, ya que los síntomas de la leucemia desaparecen. En ciertas ocasiones la remisión es apenas parcial, por esta razón algunos síntomas no desaparecen del todo.
Sólo un pequeño porcentaje de los parientes no logra entrar en remisión. La fase de consolidación dura de dos a tres semanas, mientras que la de mantenimiento debe llevarse a cabo hasta completar tres años de tratamiento.

Otros datos

Pronóstico
Según la Sociedad Española de Oncología Médica, la leucemia presenta una supervivencia del 3,1 por ciento de los pacientes.

Recomendaciones para pacientes:

  • Nutrición: tanto los síntomas como el tratamiento de la leucemia pueden provocar vómitos, náuseas o malestar, lo que puede causar pérdida de apetito. Cuando esto ocurre, es importante acudir al médico para que le sugiera una serie de pautas para cubrir las necesidades nutricionales.
     
  • Seguimiento: una vez concluido el tratamiento, el paciente debe mantener rigurosos exámenes de control. Estos exámenes ayudan a controlar cualquier cambio que surja en la salud del paciente, posibles recaídas en la patología o daños ocasionados por el propio tratamiento.
     
  • Apoyo: el impacto que supone para el paciente ser diagnosticado de leucemia puede repercutir en su ánimo y en sus relaciones con los demás. Los expertos aconsejan buscar apoyo tanto en el equipo médico que acompaña al paciente en su enfermedad como en grupos o profesionales que puedan prestar ayuda psicológica o emocional.

jueves, 3 de agosto de 2017

ICTIOSIS

La ictiosis vulgaris es una enfermedad hereditaria de la piel en la que las células muertas de la piel se acumulan en escamas gruesas y secas en la superficie de la piel.

La ictiosis vulgaris, a veces llamada enfermedad de escamas o enfermedad de la piel de pescado, puede estar presente en el nacimiento, pero por lo general aparecen por primera vez durante la primera infancia

 A veces, los casos leves de la ictiosis vulgar no se diagnostican porque se confunde con la piel extremadamente seca.
La mayoría de los casos de ictiosis vulgaris son leves, pero algunos son graves. A veces las enfermedades de la piel, tales como el eczema de la piel o una condición alérgica, están asociados con la ictiosis vulgar. No se ha encontrado cura para la ictiosis vulgaris, y los tratamientos se centran en el control de la enfermedad.

Síntomas

La ictiosis vulgaris ralentiza el proceso de muda natural de la piel. Esto causa la acumulación crónica y excesiva de la proteína de la capa superior de la piel (queratina). Los síntomas incluyen:
  • Piel seca y escamosa.
  • Pequeñas escamas.
  • Escalas de color blanco, gris o marrón sucio, con escamas de colores oscuros normalmente en la piel más oscura.
  • Cuero cabelludo escamoso.
  • Grietas profundas y dolorosas en la piel.
Las escamas suelen aparecer en los codos y las piernas y pueden ser especialmente gruesas y oscuras sobre las espinillas. La mayoría de casos de ictiosis vulgar son leves, pero algunos pueden ser graves. La gravedad de los síntomas puede variar ampliamente entre los miembros de la familia que tienen la condición.
Los síntomas por lo general empeoran o son más pronunciados en ambientes fríos y secos y tienden a mejorar o incluso resolverse en ambientes cálidos y húmedos.

Causas

La ictiosis vulgaris está comúnmente causada por una mutación genética que se hereda de uno o ambos padres. Los niños que heredan un gen defectuoso de sólo uno de los padres sufren una forma más leve de la enfermedad, mientras que los que heredan dos genes defectuosos tienen una forma más grave de ictiosis vulgar. Los niños con la forma hereditaria de la enfermedad por lo general tienen la piel normal al nacer, pero desarrollan descamación y aspereza durante los primeros años de vida.
Si las anormalidades genéticas no son responsables de la ictiosis, se sufre lo que se conoce como la ictiosis adquirida. Este tipo raro a menudo comienza en la edad adulta. Por lo general se asocia con otras enfermedades, tales como el cáncer, la enfermedad de la tiroides o el VIH / SIDA.

Complicaciones

Algunas personas con ictiosis pueden experimentar:
  • Sobrecalentamiento: En casos raros, el grosor de la piel y las escamas de la ictiosis pueden interferir con la sudoración. Esto puede inhibir la refrigeración.
  • Infección secundaria: al agrietarse la piel pueden aparecer ciertas infecciones.

Diagnóstico

El médico a menudo puede hacer un diagnóstico mediante un examen de la piel y examinando las escamas características. Si tiene alguna duda, puede realizar otras pruebas, como una biopsia de piel. Esto puede ser necesario para descartar otras causas de la piel seca y escamosa.

Tratamiento

No hay cura conocida para la ictiosis, por lo que el objetivo del tratamiento es controlar la enfermedad.

Medicamentos

Los tratamientos pueden incluir:
  • Ácidos Alfa hidroxi, tales como el ácido láctico y el ácido glicólico: El tratamiento puede incluir cremas y ungüentos recetados que contienen ácidos que ayudan a controlar y a aumentar la humedad de la piel.
  • Retinoides: El médico puede recetar estas vitaminas A derivadas de los medicamentos en los casos más graves. Estos reducen la producción de las células de la piel. Los efectos secundarios de la medicación pueden incluir inflamación de los ojos y los labios, los espolones óseos y pérdida de cabello. Los retinoides pueden causar defectos de nacimiento. Las mujeres que consideran la terapia con retinoides deben asegurarse de que no están embarazadas antes de comenzar la medicación, y utilizar un método anticonceptivo eficaz mientras se estén tomando retinoides.No hay cura conocida para la ictiosis, por lo que el objetivo del tratamiento es controlar la enfermedad.


Remedios caseros 

A pesar de que las medidas de autoayuda no curan la ictiosis, pueden ayudar a mejorar el aspecto y el tacto de la piel dañada. Tenga en cuenta estas medidas para ayudar a:
  • Tomar largos baños de remojo para ablandar la piel: A continuación, utilizar una esponja de textura rugosa, tal como una esponja lufa, para eliminar las escamas gruesas.
  • Elija jabones suaves que tengan aceites y grasas añadidas. Evite los jabones perfumados y fuertemente anti-bacterianos, que son especialmente duros en la piel seca.
  • Después de la ducha o del baño, seque con palmaditas suaves la piel con una toalla para que se quede un poco de humedad en la piel.
  • Aplicar una crema hidratante o una crema lubricante mientras la piel está todavía húmeda: Elija una crema hidratante que contenga urea o propilenglicol, químicos . La vaselina es otra buena opción. Cubra las áreas tratadas con una envoltura de plástico para evitar que la vaselina manche la ropa y los muebles.
  • Aplicar un producto que contenga urea, ácido láctico o una baja concentración de ácido salicílico dos veces al día: Estos compuestos de ácidos ayudan a la piel a mudar las células muertas. La urea se une a la humedad para ayudar a la piel.
  • Utilice un humidificador portátil en casa, o uno conectado a un sistema de calefacción para aumentar la humedad del aire dentro de casa.


miércoles, 2 de agosto de 2017

HIPERTIROIDISMO

Qué es

El hipertiroidismo es una patología por la que la glándula tiroides, situada bajo la laringe, en la cara anterior del cuello, produce demasiada hormona tiroidea, que es la encargada de controlar los procesos metabólicos del organismo. La función de esta hormona radica en determinar de qué manera usa cada célula la energía del cuerpo, por lo que si se produce en exceso o, al contrario, no se segrega la suficiente, aparecen trastornos y descontroles en muchas funciones del organismo, como el estado de ánimo, el peso y los niveles de energía físicos y mentales.

Causas

El aumento excesivo de las hormonas tiroideas se denomina tirotoxicosis. Las principales causas que pueden elevar los niveles de producción de esta hormona y causar hipertiroidismo son:
  • Enfermedad de Graves: Esta patología es la causa más común de hipertiroidismo, llegando a representar, según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEM), el 80 por ciento de los casos. Es un trastorno autoinmunitario que incrementa la actividad de la glándula tiroides y eleva los niveles de la hormona que produce.
     
  • Tiroiditis: Cuando la glándula tiroides está inflamada aumenta su actividad y segrega una mayor cantidad de hormonas. Las inflamación de la glándula tiroides se puede deber, entre otras cosas, al consumo de algunos medicamentos, una infección viral o al embarazo.
     
  • Aumento en los niveles de yodo: El yodo es esencial para la producción de hormonas tiroideas. Es un elemento que no produce el cuerpo de forma natural y que se obtiene principalmente de alimentos como la sal, el marisco y pescados como el atún o el salmón. Un exceso de yodo, derivado principalmente del abuso de alimentos que lo contienen, puede aumentar la actividad de la glándula tiroides y producir hipertiroidismo. El contraste que se utiliza en algunas pruebas médicas, y que contiene yodo, también eleva los niveles de yodo en el organismo.
  • Tumores benignos (no cancerosos) de la hipófisis o de la glándula tiroidea: La hipófisis es una glándula endocrina situada en la base del cerebro que ayuda a regular la secreción de hormonas de otras glándulas, como la tiroides.
     
  • Cáncer de ovario cáncer de testículo.

Síntomas

El hecho de que el hipertiroidismo sea una enfermedad que afecta al sistema hormonal y esté relacionado con los procesos metabólicos del organismo hace que sus síntomas puedan confundirse con los de otras patologías. El momento de aparición y la evolución de los cambios físicos y psíquicos producidos por una tirotoxicosis varían según la causa desencadenante y la edad del paciente. 
Los principales síntomas que pueden aparecer en estos casos son:
  • Latidos cardiacos irregulares, acelerados y fuertes.
     
  • Temblor en las manos.
     
  • Pérdida de peso y dificultad para ganarlo. En ocasiones, también se puede aumentar de peso.
     
  • Fatiga.
     
  • Dificultad para concentrarse.
     
  • Aumento del tamaño de la tiroides (bocio) o aparición de nódulos tiroideos.
     
  • Intolerancia al calor y sensación de sofoco.
     
  • Aumento de la sudoración.
     
  • Nerviosismo, irritabilidad, ansiedad e inquietud que perduran en el tiempo y que no tienen un motivo aparente.
     
  • Fragilidad y caída capilar.
     
  • Trastornos del sueño, como insomnio.
     
  • Aumento del apetito.
     
  • Trastornos menstruales, en el caso de las mujeres.
También pueden aparecer una serie de síntomas que se manifiestan con menos frecuencia y que también se derivan de trastornos de los procesos metabólicos:

Prevención

La prevención del hipertiroidismo está muy limitada, ya que las alteraciones hormonales responden, en la mayoría de los casos, a enfermedades en las que no influye el autocuidado. Controlar la ingesta de alimentos ricos en yodo puede ser una forma reducir el riesgo de sufrir hipertiroidismo. Sin embargo, es importante destacar que el yodo es un elemento necesario para llevar a cabo los procesos metabólicos del organismo, por lo que cualquier restricción en la dieta tiene que contar con la aprobación y el seguimiento de un especialista. 

Tipos

Según la causa y los síntomas se pueden enumerar cuatro tipos de enfermedades relacionadas con el aumento de la producción de hormonas tiroideas:

Tiroiditis subaguda

Se produce cuando se inflama la tiroides, lo que normalmente es debido a una infección viral. La inflamación produce un incremento en la liberación de hormonas, lo que provoca síntomas de hipertiroidismo. En estos casos, la enfermedad es temporal y la tiroides vuelve a recuperar sus niveles normales de producción de hormonas.

Bocio nodular tóxico

La glándula contiene áreas que han aumentado en tamaño y se han formado nódulos, los cuales producen un incremento de la actividad metabólica. En ocasiones, esto es causado por la presencia de un tumor, generalmente benigno.

Bocio tóxico difuso

Es el correspondiente a la enfermedad de Graves y se produce debido a un trastorno del sistema inmunitario.

Tiroiditis postparto

En algunas ocasiones, después del embarazo y del parto, los niveles de hormonas tiroideas se incrementan temporalmente, durante algunas semanas.  En muchos de estos casos el hipertiroidismo no se detecta, o se detecta en una posterior fase de hipotiroidismo (los niveles de hormonas disminuyen por debajo de lo normal) que sigue al parto y a la fase de niveles elevados de hormonas.

Diagnóstico

Las posibles alteraciones de la glándula tiroides no son fáciles de detectar, ya que sus síntomas se pueden confundir con los de otras afecciones y enfermedades, especialmente con los del estrés, el cansancio, o situaciones en los que haya carencia de alguna sustancia o componente necesarios para el organismo.
El especialista realizará un examen físico para detectar los síntomas visibles, como un tamaño anormal de la glándula tiroides, temblor en las manos, inflamación y prurito alrededor de los ojos, o el aumento de la frecuencia cardiaca.
Un análisis de sangre servirá para medir los niveles de la hormona estimulante de la tiroides (TSH) y otras hormonas que intervienen en los procesos metabólicos del organismo, así como los niveles de glucosa y de yodo.

Tratamientos

El tratamiento para el hipertiroidismo varía en función de la causa y de la gravedad de los síntomas, en la medida en que puedan afectar a la calidad de vida del paciente. Todos tienen el objetivo de controlar la producción de hormonas tiroideas para que no se produzcan alteraciones en los procesos metabólicos del organismo.
Para tratar el hipertiroidismo se puede recurrir a:
  • Tratamiento farmacológico: En caso de que el hipertiroidismo sea grave, esto es, que produzca alteraciones importantes en los procesos metabólicos que dificulten en exceso la calidad de vida del paciente, será necesario el uso de medicamentos antitiroideos. En caso de tiroiditis subaguda, sólo es necesario el uso de fármacos betabloqueantes y antiinflamatorios para paliar síntomas como la sudoración, la ansiedad o la frecuencia cardiaca acelerada.
     
  • Yodo radioactivo: También se puede emplear yodo radioactivo para destruir la tiroides y parar la producción excesiva de hormonas.
     
  • Extirpación de la tiroides: En algunas circunstancias es necesario extirpar la glándula mediante cirugía. En estos casos el paciente deberá seguir un tratamiento sustitutivo de hormonas tiroideas. 

Pronóstico

La gravedad del hipertiroidismo varía en función de la causa de la enfermedad. En general, no es una enfermedad mortal, aunque en casos extremos sí que puede llegar a provocar la muerte. En el caso de bocio tóxico difuso, es decir, los niveles de hormonas se disparan debido a la enfermedad de Graves, la sintomatología tiende a empeorar con el tiempo, mientras que en casos como la tiroiditis subaguda, en ocasiones, no se necesita de un tratamiento para estabilizar los niveles de hormonas tiroideas.

Cuándo consultar al médico

Se debe acudir a un especialista en caso de:
  • Sentir mareos.
  • Pérdida de la conciencia.
En el caso de estar recibiendo tratamiento para el hipertiroidismo, se debe acudir al especialista en los siguientes casos:
  • Sensación de ralentización física y mental.
  • Incremento de peso.
  • Síntomas de depresión.

Incidencia

Según un estudio de la Sociedad Española de Cáncer de Tiroides (Aecat):
  • Los casos no diagnosticados de disfunción tiroidea duplica a los diagnosticados.
     
  • La prevalencia media de los europeos con disfunción tiroidea es del 11 por ciento.
     
  • La prevalencia de la disfunción tiroidea no diagnosticada (aquellas personas con la disfunción que no saben que la tienen) es del siete por ciento.