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jueves, 29 de junio de 2017

ENCEFALITIS


Qué es

La encefalitis es una inflamación del cerebro cuya causa más frecuente es la infección viral. La infección suele afectar al cerebro y a estructuras próximas al mismo, como meninges o médula espinal.

Causas

Muchos tipos de virus pueden causar encefalitis y se pueden transmitir vía fecal-oral, por vía respiratoria o por vía sexual. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), los principales virus que pueden causar la encefalitis son:
  • Herpesvirus: los herpes simple tipo 1 y tipo 2 que causan llagas o ampollas labiales o genitales; los citomegalovirus (CMV), que se propagan por la orina, el contacto sexual, la saliva, el trasplante de órganos y las gotitas de la respiración; el virus varicela zóster (VVZ) y en menor frecuencia, otros como VHH6, VHH8 Y virus de EpsteinBar.
  • Arbovirus: virus que se transmiten por mosquitos, como el virus del Nilo Occidental o la encefalitis japonesa. 
     
  • Mordeduras de animales, como el virus de la rabia.
     
  • Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), es poco frecuente
.
  • Los enterovirus son más frecuentes a finales de verano y otoño. A este grupo pertenecen la poliomielitis, más conocidos como polio. Es una enfermedad muy contagiosa que afecta, principalmente, a los niños. Otros enterovirus responsables de la encefalitis son: el virus coxsackie, que vive en el tracto digestivo de los seres humanos y la hepatitis A, que se transmite por la toma de alimentos o bebidas contaminados o por contacto directo con una persona infectada por el virus.
     
  • Otros tipos de virus que pueden causar la enfermedad son: el sarampiónlas paperas o la rubéolaLas vacunas contra estas enfermedades han hecho que los casos disminuyan.

Síntomas

Los síntomas más frecuentes son:

  • La fiebre o febrícula en el 75 por ciento, seguido de convulsiones en sólo dos tercios de los pacientes con encefalitis confirmada.
     
  • Dolor de cabeza.
     
  • Apatía.

Otros síntomas pueden ser:
 

  • Confusión.
     
  • Somnolencia.
     
  • Vómitos.
     
  • Rigidez en el cuello y la espalda.
     
  • Sensibilidad a la luz.
     
  • Movimientos descoordinados.

En los casos más graves, los pacientes pueden tener:
 

  • Problemas con el habla y la audición.
     
  • Alucinaciones.
     
  • Debilidad muscular.
     
  • Pérdida de la memoria.
     
  • Pérdida de la conciencia. 
     
  • Parálisis parcial en los brazos y las piernas.
     
  • Deterioro del juicio.

Los signos en un bebé son:
 

  • Vómitos.
     
  • Rigidez corporal.
     
  • Fontanela saliente (punto blando en la parte superior de la cabeza de un bebé).
     
  • Llanto con más frecuencia, que puede empeorar al coger al bebé en brazos.
     
  • Alimentación deficiente.

Prevención

La encefalitis es una enfermedad que puede curarse sola o, en los casos más graves, puede dejar importantes secuelas como, por ejemplo, pérdida de la memoria, cambios mentales, déficits motores o alteraciones en el comportamiento.

Para prevenirla es recomendable:
  • La higiene.  El correcto lavado de las manos, la ducha o baño diario, estornudar en pañuelos o el uso de preservativos, ayuda a prevenir infecciones.
     
  • Las vacunas. Los adultos y los niños deben vacunarse contra los virus que pueden producir esta enfermedad. Además, vacunar a los animales ayuda a prevenir la encefalitis causada por el virus de la rabia.
     
  • Protegerse de las picaduras de mosquitos. De noche hay que intentar utilizar camisas y pantalones largos y aplicar repelente de insectos en zonas con riesgo de contagio.

Tipos

Existen diversos tipos de encefalitis:
  • Herpesvirus: los herpes simple tipo 1 y tipo 2 que causan llagas o ampollas labiales o genitales; los citomegalovirus (CMV), varicela zóster (VVZ) y en menor frecuencia, otros como VHH6, VHH8 Y virus de EpsteinBar.
     
  • Dentro de los enterovirus encontramos la polio. Es una enfermedad que afecta, principalmente, a los niños. Otros enterovirus responsables de la encefalitis son: el virus coxsackie y la hepatitis.
  • El sarampión es una enfermedad muy contagiosa, que se transmite a través del contacto directo con una persona infectada, o bien por el aire, con las gotitas de Pflügge (que son las diminutas secreciones expulsadas al hablar, estornudar o toser, y que tienen capacidad para transmitir determinadas infecciones).
     
  • Las paperas es una infección vírica contagiosa que causa un agrandamiento doloroso de las glándulas salivales. La infección puede también afectar a otros órganos, especialmente en los adultos. Además, el contagio de la enfermedad puede ser por contacto directo o por objetos contaminados con saliva u orina.
     
  • La rubéola es una infección vírica contagiosa que afecta, también, a niños y a adultos jóvenes. Se transmite a través de estornudos, tos o el contacto con superficies contaminadas (pañuelos, vasos, o manos).
Además de estos, según el Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad aporta dos tipos más:

Encefalitis Centro-Europea

Este tipo de encefalitis afecta al sistema nervioso central. Los síntomas son como los de la gripe, puede evolucionar a parálisis, dejar secuelas permanentes o llegar a causar la muerte. Se transmite a través de la picadura de una garrapata infectada. También se puede transferir por leche cruda infectada no higienizada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera como la enfermedad de mayor trascendencia en Europa.

La enfermedad se encuentra en zonas rurales y boscosas, especialmente, en los meses de verano.  Para intentar evitarla es necesario utilizar pantalones largos y zapatos cerrados.
Deben vacunarse los viajeros que transiten o acampen en estas zonas. La vacunación tiene que ser dos meses antes del viaje. En los Centros de Vacunación Internacional  se puede vacunar. Son necesarias tres dosis por vía intramuscular, las dos primeras dosis se administran con intervalos de 4 - 12 semanas y la tercera a los 9 - 12 meses de la segunda.
Las reacciones adversas pueden ser: enrojecimiento, hinchazón, dolor en el lugar de la infección. Otras menos comunes son: fiebre, náuseas, vómitos, dolor muscular o articular.

Encefalitis japonesa

Este tipo de encefalitis se propaga a través de las picaduras de mosquito que pertenecen al mismo género que los virus del dengue, la fiebre amarilla y el Nilo Occidental. No se transmite de persona a persona.
El riesgo es muy alto para a aquellas personas que viven en las zonas, principalmente, rurales de Asia, o las personas que viajan a estos lugares por larga duración.
Una persona con esta enfermedad puede presentar síntomas como fiebre, rigidez en el cuello, coma, desorientación o parálisis. Según la OMS, entre un 20 por ciento y 30 por ciento de los supervivientes quedan con una discapacidad permanente.
La única vacuna disponible en España es vero. La vacuna se produce por células vero.
La vacuna se administra en dos dosis, con 28 días de diferencia entre sí. La segunda dosis se administra una semana antes del viaje.  La Organización Mundial de la Salud “recomienda que la vacunación contra esta enfermedad se integre en los calendarios nacionales en todas las zonas en las que la enfermedad constituye un problema de salud pública”.
Pueden aparecer reacciones leves como enrojecimiento, hinchazón, fiebre, dolor de cabeza y malestar general. 

Diagnóstico

Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), se debe considerar la posibilidad de encefalitis en cualquier niño que presente síntomas tales como fiebre, rechazo del alimento, irritabilidad, convulsiones, letargo o sepsis. Además, se deben evaluar los antecedentes maternos como son la fiebre intraparto o perinatal, lesiones herpéticas genitales o las infecciones durante el embarazo.
Las pruebas que se pueden realizar para diagnosticar la encefalitis son:
  • Punción lumbar: se extrae una pequeña muestra de líquido cefalorraquídeo para analizarla. Este líquido es incoloro y actúa como protector del cerebro y de la médula espinal y, además, proporciona nutrientes. 
     
  • Electroencefalograma (EEG): un examen que sirve para medir la actividad eléctrica del cerebro y la resonancia magnética (RM), consiste en la obtención de imágenes de la zona que se quiere estudiar.
  • Tomografía computarizada de la cabeza (TC): obtención de imágenes de ésta con rayos X.
     
  • Reacción en cadena de la polimerasa (PCR): que muestran la presencia de virus que provocan encefalitis en el líquido cefalorraquídeo.
     
  • El estudio serológico: sirve para detectar anticuerpos que luchan contra los microorganismos.
     
  • La biopsia: se puede utilizar en pacientes muy graves, con mala evolución clínica a pesar del tratamiento. 

Tratamientos

La Asociación Española de Pediatría (AEP), afirma que el Aciclovir IV es el único fármaco que ha demostrado la eficacia para mejorar el pronóstico en encefalitis de virus del grupo herpes (VHS). Ganciclovir y foscarnet IV, se utilizan para el tratamiento de encefalitis por citomegalovirus (CMV). Corticoides e inmunomoduladores en casos de encefalitis aguda. En la encefalitis por VIH es recomendado comenzar con el tratamiento antirretroviral de gran actividad (Targa). El paracetamol, para la fiebre y dolor de cabeza. 

Complicaciones

Los casos más severos de encefalitis pueden causar paro respiratorio, coma o la muerte. Otras complicaciones pueden durar muchos meses o ser permanente como:
  • Pérdida de memoria.
     
  • Cambios en la personalidad.
     
  • Parálisis.
     
  • Defectos en audición, habla o de visión.
     
  • Debilidad.
     
  • Alteraciones de la fuerza muscular.

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